Sexta* Cuernada: El día en que se perdió todo**

 

aerán las lanzas, se quebrarán los escudos, aún restará la espada, rojo será el día hasta el nacer del sol. Cabalgad, galopad, cabalgad... hasta la desolación y el fin del mundo.

Rey Theoden de Rohan, El Retorno del Rey



Tengo que reconocer que me fascina la figura de Theoden, de corte fatalista, muy propio de las culturas del norte de Europa. Pero yo soy hombre del sur, más dado al vitalismo, a creer que no todo tiene por qué terminar en un Ragnarok y si voy a terminar en las tripas de una serpiente enorme, que sea armado con un machete para reventarla desde dentro. 

Me llamo pollo_fantasmagórico y así ha sido este largo y desesperante día. 

(*)No hubo quinta Cuernada por motivos laborales, que quede claro antes de meternos en harina y pese a que al final de la jornada los números han terminado por encima de cómo comenzaron, hay que señalar que al terminar la batalla en la que se cerró la cuenta de los cien puntos diarios del Contrato de Reclutamiento, (**)todo estaba perdido... y de perdidos al río. La Rendición no es una opción en la tradición de la milicia hispana. Desde Las Navas de Tolosa (los Tres Reyes estuvieron a pique de palmar aquella batalla) hasta Krasny Bor, ya sea bajo los estandartes de Castilla, Aragón, la Cruz de San Andrés, la Rojigualda o incluso la tricolor republicana, lo de rendirse lo hemos llevado mal... los suecos de Nordlingen lo recuerdan aún... y los rusos soviéticos también saben de qué va la cosa... y yo no iba a ser menos, aunque sea con píxeles de por medio. Toca apretar los dientes y el culo... y allá que vamos, dispuestos a dejar el pabellón bien alto o al menos más alto de lo que estaba esta mañana. 

Milagros, lo que se dice milagros, no ha habido... el día ha sido largo porque se ha resuelto en un toma y daca de batallas con más o menos buen desempeño, pero la remontada ha sido a base de constancia, insistencia y tenacidad. 

En el medio de todo este maremágnum, se ha conseguido mucho, pero entre tanto vaivén se ha diluido un poco. Maestría para el SuperHellcat, misión número quince de cazacarros para el StuG que le ha dado la comandante que esperaba al Pz. 38t n.A., dejar casi a punto a este cacharrito para estrenarlo, si los hados quieren, mañana 

Y como colofón, en la última batalla de la noche, el benemérito Ke-Ho, el troll entre los trolls, el viejo y confiable pequeño samurái se ha pegado la gran machada de completar la decimoquinta misión de ligeros y con honores... El del TOG II aún me anda buscando por el mapa de Malinovka... 

Como decía, al final, tras haber perdido todo y haberlo recuperado sin opciones a sumar puntos, te queda un sabor más dulce que agrio en el alma. 



El punto feo del día ha venido en una batalla del SuperHellcat, en la que un zarrio (en vulgar extremeño viene a significar una cosa que no vale para nada) se ha despachado en palabras poco amables porque no ha sabido aceptar que le he reventado su flamante AMX 13-57 con pegatinas de la Gamescon sin que tan siquiera me oliese la punta del cañón. Y no uno, sino dos tiros casi a bocajarro en el lateral de Pilsen... en fin, que por llevar menos de doscientas partidas de vida tendría que haberme dejado pintar y reventar reglamentariamente... ¡Y una mierrrrda! En fin... un tonto más del montón.




Y ya por último, aunque lo he mencionado, lo mejor de todo es que al final de la jornada tengo en el Pz 38. nA en el garaje, a falta de desarrollar el motor bueno y sin el que no es más que un carro ramploncillo... y lo tengo con dos "tripulantas" con una habilidad desarrollada. Mañana lo estrenaremos, sin la menor sombra de duda y espero haber ganado mucho cuando suenen los pitos de que se ha terminado la función diaria de reclutamiento y que tengamos encarrilado el segundo bloque para rematarlo el lunes. 

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