Octava y Novena Cuernadas: Abonado al Tiovivo


 a hablaremos de rendición después de muertos.

Fco. Arias de Bobadilla, Empel, Países Bajos, año 1.585

Aunque más que al tiovivo, a lo que uno parece abonado es a la montaña rusa... jornadas que comienzan en auténtico desastre en cuanto a victorias y que hay que recomponer cuando los puntos están a pique de terminarse o ya con los 100 puntos en el bolsillo. ¡Qué mal!... joder, es que este es el tercer día en el que hay que recurrir a la épica y apretar los dientes y el culo más de lo deseable para sacar un mínimo de victorias que deje un sabor de boca, si bien no del todo agradable, que por lo menos no sea de regusto amargo.

Soy Pollo_Fantasmagórico y esto ha sido el comienzo de mi semana.

Hombre, no quisiera yo compararme con aquellos fieros soldados de los tercios cuyas únicas alternativas eran vencer o abonar tulipanes, pero la tradición pesa y sabiendo que tengo una baraja de buenos naipes (buenos carros), ya sería demasiado fatalista pensar en que se va a palmar siempre. No, eso no es posible cuando se pone el empeño en ganar o al menos hacer todo lo posible por hacerlo. 

Decía George Patton que "ningún pobre bastardo ganó nunca una batalla muriendo por su país, sino que la ganó haciendo que otro pobre bastardo muriese por el suyo" frase conocida, reconocida y archiconocida en todas partes y aplicable en el mundo del WoT. Nada de ir a "pechopalomo" (Berserker que diría un vikingo) y que te entierren con seis espadas enemigas a tus pies... ganar es mucho más que eso. Tergiversando un poco la frase del general Patton, hay que evitar que el pobre bastardo enemigo no haga daño por su equipo. 

Pero en estas últimas jornadas (empezó el domingo), lo de ganar ha sido una empresa muy, pero que muy complicada. De los Tres Mosqueteros, el Ke-Ho y el Pz 38t n.A. lo han sufrido especialmente, llegando a estar en números rojos totales durante parte de una jornada y ya por cabezonería uno se empeña en que no sea así.

Han sido, especialmente ayer, días de poner empeño pero estrellarse contra muros de mala suerte, errores que se han pagado caros y, también hay que decirlo, un Matchmaking enloquecido por la maratón que hay estos días y cuyo tier mínimo para jugar es el seis, lo que se tradce en que hay menos gente jugando a los tier más bajo y por tanto es más fácil para el MM encontrar rellenos empezando por arriba que completar partidas de tier IV o incluso de tier V. Sin ir más lejos, anoche, con 30.000 jugadores conectados a EU1, salí en una partida de de 10vs10, todo tier IV, tras una insólita racha de ocho partidas siendo el último mono del equipo... y curiosamente, rracha en la que se gestionó la remontada que me permitió irme a la cama con cierto sentimiento de haber arreglado mínimamente la cosa. 

Común a estos días ha sido que uno de los carros se ha quedado sin avanzar en el Win ratio del día, lo que significa que en realidad baja, porque han sumado batallas, pero al quedarse en un 50% de victorias, el total baja porque ha de dividir el número de encuentros ganados entre el total de partidas disputadas. Comentaba en el post anterior que debido a que las jornadas han sido un tanto caóticas, las buenas partidas han quedado un poco diluidas por el "ansia viva" de recuperar la senda de la victoria, pero buens partidas y buenas anécdotas ha habido... bastantes además, lo que pasa es que lucen menos cuando acabas palmando la batalla.

Ha habido ases de batalla de "pillo", grandes calibres casi accidentales, voladuras de munición espectaculares, duelos vibrantes con 14-14 en el marcador... pero una de las batallas de las que más satisfcho estoy, tando por rendimiento personal como por aportación fue la única que le hice anoche al Pz IIIJ, al que pude ponerle la marca de maestría. Una partida redonda, planteada con mucha seriedad, serenidad y coronada con la placa de maestría, que no es moco de pavo, aunque hay que reconocer que es y será más complicado sacar esas maestrías en el ke-Ho o en el Panzer n.A. Estamos en la tercera etapa, llevamos 150 puntos y si continúa la tónica de estos tres últimos días, esta noche habremos llegado al ecuador del contrato, aunque a mi pesar. 

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